Apreciaciones personales ,sobre la vida,religion,politica o de lo que sea.

sábado, 6 de diciembre de 2008

“Olvidando lo olvidado, un frío viernes de Agosto de un año a la distancia”


Ya el invierno mas largo de mi vida ha pasado, las nubes adoptan figuras amistosas en los cielos y no son las tinieblas amenazantes de ayer; el sol se abre paso entre ellas como señor y amo de todo lo que circunda, tanto arriba de la esfera celeste, como por debajo de ella y en los abismos. Los cometas, adornan el firmamento cual cabellera de una niña que va a su primer día de clases y no le temen a nada, solo brillan y se entregan a la danza de la primavera.
Cuando todo ello ocurre, es que decido plantearme nuevamente ante la vida ya no con tu recuerdo que me atormente, ni con el flagelo de haberte querido tanto, sin más, sin nada que pedir.
Decido darme una nueva oportunidad, sin pedirte permiso, decido caminar por la playa, con la frente en lo más alto, sonreír sin pensar en el mañana.
Decido tomar un café, en el contacto de Iquique y no sentir culpa, por que nada tengo que ocultar y nada que temer.
Tu recuerdo paso, y no me dio gripe.
Tú transitaste y no me dio cólera, ni tifus.
Simplemente seguí viviendo, pues la vida siguió su camino sin sentarse a esperarte.
Sentí frío, tristeza, y mas de una vez una gota de cristal se deslizo por mis mejillas, pero no fue tan terrible….no se abrieron los abismos, ni el anticristo salio caminando de una Iglesia…ni Sergio Onofre Jarpa es Presidente de Chile.
El tiempo, me ayudo a recuperar mi alma, y también mi corazón, del cual te diste el lujo de desperdigar por cada uno de los confines de la tierra. No me demore mucho en encontrar cada una de sus partes, pero si en volverlas a juntar y a recuperar su función.
Hipoteque mi alma, aposté todo lo que tenía y mucho mas; me quede sin nada y aun así no me arrepiento de haberlo hecho, pues fui consciente y coherente con mi principio de vida “hacer lo que el corazón te diga”, lejos de todo calculo de ganancias y beneficios, apartado de la idea de buscar algo a cambio. Solo sentía que tú debías ser feliz, y que a pesar de todo no estabas sola en este mundo, que si todo se desmoronaba a tu alrededor, yo estaría a tu lado, para afirmarte cuando las cosas se hicieran difíciles.
Cuando una persona ocupa tu corazón, ya nada existe, pues todo tu ser, tu mundo tu existencia, la llena alguien que con su sola presencia es capaz de dejar al sol en un simple destello, cuya sola voz, hace que el cantar de las aves en la madrugada sea imperceptible, su mirada a nada se asimila en el mundo. Pues no importan los defectos, ni las manías, ya que entre dos todo se supera, con dos nada es imposible por que son uno. Ella ocupa, los segundos, y espacios, por eso su sola ausencia es sinónimo de oscuridad, de soledad. Siempre te decía “te quiero por que llenas mi vida solo con tu presencia”.
No importaban ni proyectos, ni metas ni plazos, solo era el aquí y el ahora, no te puedo garantizar el mañana, solo que en ese segundo, minuto e instante pequeño de nuestra existencia, era solo para ti. Solo podía ofrecerte algo, quererte con la profundidad del mar, y con las alturas de lo celeste.
Pero parece que nada te quedo en claro, pues no se a donde te perdiste, en que parte extraviaste el paso y te quedaste donde nunca mas te volvería a ver.
¿En que lugar dejaste de ser tu?, ¿a donde estas señorita de los ojos tristes? ¿Quien te hizo cambiar, en quien o en que te convertiste?
Te fuiste de mi vida, mucho antes de aquel 14 de julio, te escurriste igual que el agua, tan solo, todo se confirmo esa fecha, tomando la única la opción que me dejaste. A pesar de que te quería, nuestros caminos se separaron.
No te puedo odiar, es imposible hacerlo, por que me dejaste mucho de ti, aprendí de tus cosas buenas. No me puedo odiar, por que si te quise fue por que así lo sentía.
Si me quisiste o no, ya no importa. Eso solo tú lo sabes.
Ahora, cuando coloco mis pies en el mar del pacifico y veo que el sol, se esconde, solo te deseo que seas feliz. Eso si, quédate allá donde el sol sale por el mar, ya que acá despunta por entre los cerros.
A pesar de que el tiempo, ha extendido su manto largo y oscuro sobre tu presencia, es que te escribo estas líneas, que nunca las leerás, pero aun así son mi despedida de ti.

Francis, un abrazo desde Iquique.


Fernando